Las hojas secas
que se quiebran bajo los pies
me han recordado
al papel en que se envuelve mi aura
frágil
lleno de roturas de amor
de pretensiones a las 10 de la mañana
aunque me des todo el vino
siempre necesito
solo un poco más
necesito ser la mujer buzón de tu correspondencia
que aún estando inconciente
tenga tu certeza mareándose en mis dedos
pero las uñas y su piel
siempre se rompen
dónde he de conseguir más dolor
las noches me las roban
quién sabe quién se queda con ellas
y me encuentro siempre
en el séptimo escalón de la escalera
tratando de saltar sobre un piano
la cabeza no es más que una cartera
y a su vez
un tremendo nido de fantasmas
porque sueño con tus novias
las mujeres que siempre quieren asesinarme
pero despierto
buscando una luz violeta
intentando traer tu olor
pensando en la última vez
que te robé un beso
y recobro la paz en tu pecho
mientras el cielo apocalíptico
tira aviones sobre el diario.
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