7 de abril de 2014

La palabra.

Y si en verdad aquella palabra exacta que tanto se busca
-como sordos a la espera de un grito-
no fuese más que el nombre de una piel habitada?

Si se tuviese que correr tras su pronunciamento estruendoso
como un sordo a la espera de un grito
o esta lluvia cansada de caer?

Fuese así de fugaz su existencia - terriblemente, lo es-
como escucharla susurrada al oído en mitad de la noche
y entender, que, eso mismo que suena
desde otros pulmones, en otra escena, 
nada fuera, del verbo ser.

Los árboles

Tengo envidia de los árboles 
que se despojan, 
se desnudan, 
como si el frío no importara.

Se dejan el alma al aire, 
sean de copa alta, baja, flaca o frondosa,
y en verdad el frío ya no importa.

No tienen noción de la hipotermia, 
ni miedo alguno
o siquiera registro de que la muerte existe.
Se dejan azotar por el viento,
no gritan por ello,
sino que regalan un rugir de hojas
declarando acerca de la valentía y el vuelo....

1 de abril de 2014

Terrenal

Por qué me toca ser la mala que les da el remedio a Olivia y Juanele, que vomitan del asco, que me arañan entera y ahora me ven y corren ? Puteo fuerte. Entiendo ahora el rol fundamental del veterinario, se le paga para ser el villano, pinchar, suturar, desparasitar... A los que son padres les debe pasar lo mismo cuando tienen que darle un jarabe asqueroso a sus hijos, o un chirlo porque se comieron un paquete entero de caramelos y les va a hacer mal, ahora entiendo el rol fundamental del médico, se le paga para legitimar el asco del jarabe, la prisión del reposo, y hasta se le adosa la jeringa como arma de fuego. Nombres, nombres de posiciones, piecitas del rompecabezas de todo eso de lo que no nos queremos hacer cargo con los que amamos.