7 de abril de 2014

Los árboles

Tengo envidia de los árboles 
que se despojan, 
se desnudan, 
como si el frío no importara.

Se dejan el alma al aire, 
sean de copa alta, baja, flaca o frondosa,
y en verdad el frío ya no importa.

No tienen noción de la hipotermia, 
ni miedo alguno
o siquiera registro de que la muerte existe.
Se dejan azotar por el viento,
no gritan por ello,
sino que regalan un rugir de hojas
declarando acerca de la valentía y el vuelo....

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