12 de marzo de 2014

Pongamos la vida al revés
que el sabor de esta uva dulce pase a amargo
y comience entonces a comerme las semillas
pongamos las cortinas azules del lado de afuera
traigamos el pino donde ahora está la mesa
empecemos a decir que somos muy feos
Pongamos la vida al revés
empastando la libertad con regalos absurdos
diciendo a cada rato mi amor, mi tesoro
hagamos que las campanas anuncien las deshoras
que los animales de la casa estén embalsamados
Pongamos la vida como señuelo
como si esto en verdad no importara
y fuésemos corriendo en verdad hacia alguna otra cosa
hagamos de cuenta que clavarte una uña en la espalda es desidia
que tu abrazo me da alergia
Pongamos la vida pata para arribas
porque en verdad yo tengo miedo
de que nos hayan dado de más eso que a tantos otros
les están dando de menos...


10 de marzo de 2014

Dejame que te cuente de los bichitos azules que navegan en tu piel
son como cangrejos que caminan zigzagueando, son como mis dedos
como el humo de vainilla, la saciedad del alma con olor a tierra
o esa hoja abandonada que soy cada mañana esperando que me escribas
me revises, me corrijas y me enojes mientras tanto con palabras
para luego edificarme con violencia nacedora que sale de tus manos
y se vuelve en contra mío
me dibuja, me desvela, me acompaña, me sonríe aunque no quiera
a veces sonreír.
Dejame que te cuente de los bichitos azules, blancos, amarillos y vos
porque ahora no sé más que hablar de eso
porque de otra cosa ya no entiendo.
Y te converso
te convido
te convierto
te dejo en el piso
mientras leo
busco un cigarro de esos que hacemos
-sahumerio-
Y te pierdo
hablando a la pantalla
hablando a la gata
hablándole a nadie
simplemente
repitiendo mis palabras
como un juego de canción sin música
te hacés niño
sonrío

Jugás

Y te concierto
te conciento
te cocino digo basta y acá estoy de nuevo
Te llevo de a poco hasta un lugar
donde afirmarnos
te saco charla con las manos bailanteras
Me rio de vos y me hago río
Y escribo éstas cosas que dan verguenza

te convenzo
de mi hermosura y afirmas a mis delirios
Y te miro
Sos vos a final de cuentas

A final de besos
A final de versos

quien me concierta
me contenta
me convence
me con todo
Y deja encima un lugarcito
Para algo más
porque no somos amigos del azar
y entre abrazos nos cocinamos las causas.

5 de marzo de 2014

Quién puede escribir algo
muchos menos escribir bien
con esos ojos de frente
con esa espesura de alma
que ahora anda rascando
una tristeza encriptada
quién puede escribir así
más vale ofrecer el espacio.

4 de marzo de 2014

.

Y así es como es esto
siempre una calesita
una montaña rusa
una altura de muerte
y esta vez una bajada
de fresco jardín
Me parece tan pronto
encontrarse otra vez
con el corazón hecho un grillo
que no para de cantar
En mi existencia de grillo
sé de todos modos también
que puedo morir de un pisotón
y me aterra
y me atrae
me envuelve tanto
que estés donde siempre
pero desde otro lugar
compañerito de días
que sin saber cómo
se trenzaron tanto que no puedo distinguir
qué somos ahora
qué fuimos ayer
sin embargo distingo
que me importa muy poco
congujar el verbo a futuro
porque esas cosas eventualmente
no salen bien
y acá me agarra señorito miedo
me da besos en el cuello
aprovechándose de la ausencia
de tus manos en mi piernas
de tu espalda que nunca
deja de sorprenderme
Voy a cantar profundo
a prestar atención a luna
a ese mensaje que me dejaste en sueños
más que eso no puedo hacer
o sino tal vez solo puedo
cocinarte los dìas
y la sonrisa imparable
en la que hago pie.

La perfección:

Adjetivo molesto que insiste siempre en invertir idealizaciones cuando en realidad nada está de menos, y mucho menos, nada está de más. Como por ejemplo, la ventana abierta de esta casa sucia, y tus pies sucios que ignoro por bondad a mis sábanas lilas.... la ventana abierta: la lluvia mansa, la gata que por ser un poco más terca sale desafiando el estereotipo felino y yo que escribo, una vez más, en un nuevo cuaderno, que seguramente terminará apilado -sujeto a posterior revisión y dictamen de desecho por exceso de adolescentismo o té de vainilla o cereales con miel - 

 Y la ventana abierta, me olvidaba: recostar la espalda en los almohadones que me regaló mi abuela (almohadones hechos de repasadores en oferta de vaya a saber uno qué bazar y vaya a saber uno también a qué cabeza se le juntan las nociones de repasadores y almohadón en un acción de 'entra aguja, sale aguja, piso pedal, máquina cosedora' y no sé que otra cosa más)


 Entonces. La espalda apoyada en los repasadores, el té que adivinaste con dos cucharaditas de azúcar -cucharaditas de azúcar como tus ojos acucharados, acuchillados, avidrientados y brillosos- un libro de esos que para mi son como el padrenuestro... 


 y pensar en la perfección. 


 La de tu rostro calculado milimétricamente para el desastre, remendado y salido a la pista otra vez con gesto de segura revancha y sonrisa de criatura con buen corazón. Tus manos ya no pudiendo evitar a Kundera - suspiro - tu panza cruje como dándome las gracias por la comida de hoy... Y de repente mis miopes ojos chocan con la pared del comando radioeléctrico que me tapa el cielo pero aún oigo la lluvia, siento el fresco en los pies y en eso escucho un sonidito que me descarga a la tierra: scrach scrach, sos vos rascándote la barba.