10 de marzo de 2014

Dejame que te cuente de los bichitos azules que navegan en tu piel
son como cangrejos que caminan zigzagueando, son como mis dedos
como el humo de vainilla, la saciedad del alma con olor a tierra
o esa hoja abandonada que soy cada mañana esperando que me escribas
me revises, me corrijas y me enojes mientras tanto con palabras
para luego edificarme con violencia nacedora que sale de tus manos
y se vuelve en contra mío
me dibuja, me desvela, me acompaña, me sonríe aunque no quiera
a veces sonreír.
Dejame que te cuente de los bichitos azules, blancos, amarillos y vos
porque ahora no sé más que hablar de eso
porque de otra cosa ya no entiendo.

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