2 de marzo de 2010

La palma de la mano


Meterme al río desnuda... 
porque sí
o matar una cucaracha con un cenicero
son fotos de mi mal humor estrenado
y anticipos como un "coming soom"
de lo que vendrá en este invierno
temporada 2010 de diseñadores que para mi cuerpo
solo piensan cicatrices
porque dicen que la celulitis nos come de generación en generación
no puede ser!
estoy totalmente perdida
hoy que me cuentan que el cuerpo de las de treinta
se vé mejor...
y alejo de mí como si fuesen herejes
las papas fritas
y como buena católica las dejo
cuando hipócritamente me atoré todo un plato
Podría haber permitido que se mojen mis cachetes
con esas lágrimas que son como eclipses 
fenómenos para observar, todo un lujo
pero ya estaba la pareja de viejos...
no cabía más sentimiento en esa esquina.
De repente ya no estoy ahí
sentada en la desequilibrada silla... azul?
y me veo corriendo en la plazita
sudando grasas trans 
solo para tener un cuerpo atlético
de esos que encima ni siquiera te gustan
se me cae la nube
vuelvo...
sigo hamacando la copa de vino
en un "Va mi alma y Viene el martes"
y antes de que se hagan las doce
ya pienso que cuando vaya terminando el día que aún no empieza
voy a leer un poco el libro
es lo mismo que correr en la plaza
imposible
porque es lunes, es de noche y estoy muriendo
miro de nuevo las papas fritas
trato de resucitarlas con el tenedor pero no hay caso
están frías y tiesas como mi escritura
A mí me caen gotas
y es indiscutible
si el que calla otorga soy una cádaver feliz
pero no me arriesgo
porque hoy es lunes
no puedo correr no voy a leer
solo tengo este mal humor que llegó de la mano de un cartero
es el mismo que golpea mi ojo izquiero año a año para entregar

la cualidad de moda, el último grito
que suerte que esta vez nos toque hostilidad
cuando el glamour era la depresión 
en los brazos no me entraban más cortes
y empezé a despellejarme
que bueno que las de treinta son más lindas
entonces no me miran
y nadie se da cuenta.

1 de marzo de 2010

Purple

Una flor  bajo el dulce de leche
la basura de este lugar es maravillosa
entra algo de luz por la persiana
dejame que me de vuelta no quiero ver el día
apenas cerré los ojos con la luna
te deseaba tanto y me ganó el sueño católico
hay un perro a veces se vé que está de visita
puede venirse un tsunami que arriba de la cama
nadie se entera
y a veces me invade el miedo
porque flotar no es tan común después de todo
escuché respiraciones tímidas
en los abrazos ying y yang de desayuno
recorrieron mi piel como un escalofrío
y quién soy para merecer tu cuerpo
tan pegado al mío que se confunde y se completa
lo ordinario de un fin de semana brilla
si me pierdo en un país que es acompañarte
Alicia mil veces en un plasma
libros que están en tu cabeza y no en la mía
Dejaría que pongan clavos en mis uñas 
no es algo que pueda discutirse
el interruptor sería solo un adorno 
algo así como el jean que nunca usamos
se me dá por soltar una lágrima de vez en cuando
estirar las piernas sentir las venas
siempre en un estado de alegría desatada
tras la cara de apatía y el ceño fruncido
Demoraremos más que el pollo en cocinarnos
aunque a veces lo refute tenés sangre la tenés
y eso que bombea tu asqueroso músculo maltrecho
es energía solar para mis alas
somos dos volcaderos de la ciudad entera
gigantes que se renuevan en una copa de vino
en un beso mal dado
es el apocalipsis el que nos baila todo el tiempo
y nuestra pasión suicida lo que nos enaltece.

Carta desde 2050


Hemos despertado,
fue uno de estos días,
que sale el sol y está nublado,
que llueve cada vez que lo necesitamos.
Nos llegó el invierno compañero,
y aquí no hay nieve pero tu cabeza es blanca,
la barba ya no te apura y acumula días,
acomodás de pura costumbre el bigote mientras me pasás un mate:
te miro en ésta, nuestra mesa,
y siempre tengo una lapicera en la mano,
nostalgeo el año en que nos conocimos
y de a poco te cuento de las locuras que guardaban las madrugadas en mi colchón,
ese que ya no existe.
Sabores que no probaste entre risa y llanto,
pasó tanto tiempo y vos no cambiaste nada…
en cambio, yo, me siento vieja, vieja e inmensa,
al fin lo consigo y siento mis dos brazos y mis dos piernas…
los veinte dedos, como nunca imaginé.
Sigo escribiendo para que te rías de lo que logró permanecer en mi vida,
nada más que esto, vos y esto de todo lo que tuve.
Recuerdo que era bonita,
que se daban vuelta para mirarme al pasar
y sonrío porque vos aún girás la cabeza para verme cuando traigo un vestido nuevo.
Pero de repente hoy somos los viejos,
a los que les abren las puertas,
esos ante los que se paran los taxis,
y yo no entiendo…
porque te sigo profesando joven como ese primer día en que me hablaste malhumorado.
Le dimos una cachetada a la vida,
amasamos nuestra suerte,
ni vos te lo creías ni yo me lo imaginaba,
cruzamos años como si fuesen puentes
y a veces me pregunto si es cierto, si ha pasado tanto tiempo en verdad…
Pienso entonces
–mientras vos tarareás una canción de los Redondos-
en la escritura de la casa, la boleta de la luz,
las fotos de las últimas vacaciones, los anillos que llevamos en los dedos…
me doy vuelta y a mis espaldas veo un cuarto vacío,
donde alguna vez habito la risa de un niño,
se viene a mi mente la sonrisa de camino al hospital.
Y todo:
los hijos, las fotos, la casa, los libros, el cine, lo viajes
de repente se azotan en mi anteojos
y mi corazón comienza a latir con desmesura como hacía tiempo que no latía;
vos te parás, me tomás del rostro y me preguntás qué me pasa;
te miro tan desconcertada y te veo, pero 40 años atrás,
comienzan a caerse flores de mi boca,
la historia sucede ante mis ojos y lo recuerdo todo!
todo lo que hicimos cuando nunca tuvimos 20 años.
Te digo que estoy bien,
pero quiero que nos vayamos a la cama como aquellas siestas clandestinas en la ciudad,
La casa tiene el mismo aroma que hace 40 años”
 me retrucás con una sonrisa apagando la luz…

Mi cabeza es un cantero


Mi cabeza es un cantero
me preparo un té y me remiendo el alma
cuando no te veo
mi cabeza es un cantero
de esos en los que apagan cigarrillos
como los que están en los bancos
siento que me falta un pie
como si no pudiese apoyarme en el mundo
si no te beso al menos
una vez al día
mi cabeza es un cantero
con yuyos ordinarios
con florcitas muertas
con grillos y cucarachas también
cuando no estás en la ciudad
cuando no puedo sentirte cerca
mi cabeza de transforma
en un cantero.

Tus novias

Las hojas secas
que se quiebran bajo los pies
me han recordado
al papel en que se envuelve mi aura
frágil
lleno de roturas de amor
de pretensiones a las 10 de la mañana
aunque me des todo el vino
siempre necesito
solo un poco más
necesito ser la mujer buzón de tu correspondencia
que aún estando inconciente
tenga tu certeza mareándose en mis dedos
pero las uñas y su piel
siempre se rompen
dónde he de conseguir más dolor
las noches me las roban
quién sabe quién se queda con ellas
y me encuentro siempre 
en el séptimo escalón de la escalera
tratando de saltar sobre un piano
la cabeza no es más que una cartera
y a su vez
un tremendo nido de fantasmas
porque sueño con tus novias
las mujeres que siempre quieren asesinarme
pero despierto
buscando una luz violeta
intentando traer tu olor
pensando en la última vez
que te robé un beso
y recobro la paz en tu pecho
mientras el cielo apocalíptico
tira aviones sobre el diario.

książka


El índice,
mi índice, es el mismo
desde siempre
desde aquella vez
que nos cruzamos en la noche de invierno
desde que me detuve en medio de la calle.
Es el mismo índice
son las mismas páginas
son los mismos dedos con los que te acaricio,
esos, los que hubiesen querido
cerrarte la herida a toda velocidad
siguen siendo las mismas páginas
con el mismo dolor en sus encabezados
en sus citas de autores
la cara de nada sigue siendo la misma
cuando no te entiendo
como nunca lo he hecho
como una premisa para no perderte
para no encontrarte
y sostenerte siempre
en la alfombra de aire
que te hice un verano cuando vos no sabías
nada de mi tapa ni de mi lomo
las hojas siguen siendo amarillas
con las letras corridas, sobre todo las R
por alguna que otra lágrima
de un lector del mismo libro
y a mi encuadernación le sobran rayones
arrebatos de locura
pero aún así siempre prefiere el mismo lugar en la biblioteca
a pesar de las mutaciones de las tormentas
siempre es el índice el que gobierna
y mi índice es el mismo
con las mismas músicas
con los mismos versos
con el mismo lío entre los dedos
que armé de letras de mí que soy un libro
ese lío esa demencia sin cura
que ha sido quererte
y vos pensás que siempre soy un libro distinto
yo solo tengo diferentes ediciones
siempre igual
mí índice no se inmuta
son tus dedos los que siempre cambian mis páginas
con distintas intenciones…