1 de marzo de 2010

książka


El índice,
mi índice, es el mismo
desde siempre
desde aquella vez
que nos cruzamos en la noche de invierno
desde que me detuve en medio de la calle.
Es el mismo índice
son las mismas páginas
son los mismos dedos con los que te acaricio,
esos, los que hubiesen querido
cerrarte la herida a toda velocidad
siguen siendo las mismas páginas
con el mismo dolor en sus encabezados
en sus citas de autores
la cara de nada sigue siendo la misma
cuando no te entiendo
como nunca lo he hecho
como una premisa para no perderte
para no encontrarte
y sostenerte siempre
en la alfombra de aire
que te hice un verano cuando vos no sabías
nada de mi tapa ni de mi lomo
las hojas siguen siendo amarillas
con las letras corridas, sobre todo las R
por alguna que otra lágrima
de un lector del mismo libro
y a mi encuadernación le sobran rayones
arrebatos de locura
pero aún así siempre prefiere el mismo lugar en la biblioteca
a pesar de las mutaciones de las tormentas
siempre es el índice el que gobierna
y mi índice es el mismo
con las mismas músicas
con los mismos versos
con el mismo lío entre los dedos
que armé de letras de mí que soy un libro
ese lío esa demencia sin cura
que ha sido quererte
y vos pensás que siempre soy un libro distinto
yo solo tengo diferentes ediciones
siempre igual
mí índice no se inmuta
son tus dedos los que siempre cambian mis páginas
con distintas intenciones…

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