9 de mayo de 2014

La tinta derramada

Lo dejaba que se acerque
con su cara y esa tinta derramada
con sus cintas de peligro y precaución
en los mediodías de desiertas soledades
contenidos entre dos panes y el silencio
o la playa que quemaba alguna vez
Lo dejaba que se acerque cauteloso
como es él con esas manos siempre juntas
que van midiendo todo con su sistema
(constelaciones chiquititas de palabras)

una cosa es una cosa
y
otra cosa es otra cosa

¡Y pobre con sus estanterías invisibles!
conmigo que todo es lo mismo y no también.

Lo dejaba que se acerque despacio
lo dejaba que me habite en mentiras
de cumbias entre amigos
y manos bailanteras
estallido de la fobia cuando encontraba sus ojos,
todavía a veces me pasa que no me recupero.

Lo dejaba que se acerque
para poder averiguar cómo nombrarlo
pero cuando lo tuve enfrente ya no quise
porque ahora -cambiando de pronombre abruptamente-
te digo que de vos no quiero eso de saberte
lo que quiero es que me abismes de mí misma
con esos ojos de melancolía fresca
y tu habilidad para edificarme la sonrisa.

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