A ver si nos entendemos María,
que me hayas tendido la cama
no significa
que no me hayas destendido la vida...
Y encima encuentro un invisible en el piso
tirado al lado de mi almohada para leer
recuerdo entonces tu carita de inocencia
luego del asesinato
el mismo que pasaste con un poco de jugo.
Y vos te reías María mientras mirabas descoserme
No te importaba ni el arroz en el fuego
querías atarme a la cama
y te golpeé la rodilla querida
para que no pudieses avanzar más
No tiene nombre ni para los de la Real Academia
lo que hacés María cuando estás borracha
no tiene nombre que no me dejes dormir en mi propia cama,
y que ronques desparramada poniendo boca de pato.
Amanece siempre María
y cada vez que te quedás yo me tengo que ir
y me pregunto también
por qué no se te dió por besarme en invierno
cuando era mejor dormir en una cama de una plaza...
No hay comentarios:
Publicar un comentario